Galaxia

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lunes, 17 de febrero de 2014


Niñitos Prior

Por Alma Concepción

 

   Los niñitos Prior, con sus caras pintadas con témpera, espían desde afuera quién mira adentro el cuarto vacío y limpio color turquesa. Antes de eso, la madre les lavó las remeras con sus héroes infantiles en contraposición a su gusto romántico, de cartas antiguas redactadas a mano en una bañera vieja.

   “El paso del arte en las cabezas de los muertos”, eso espían los niñitos Prior mientras Prior pinta en el espacio de luz. Sin embargo, cuando los niñitos se lastiman siguen sangrando, y con los cubre lastimaduras construyen macetas para flores de papel en un mundo oscuro. A partir de un bebé que rescata a un osito Prior en un barquito Prior también de papel sobre fantasía cromada.

  Pero bueno, era de esperarse que la abuela de los niñitos Prior les bordara en un tapiz un gusano o un caracol con colores Prior.

  Se trata de eso, de dos cosas que no se abren y de un poco de miedo de los niñitos Prior porque el lugar estaba muy destruido. La compresión de una antigua Sra. Picasso giratoria medianamente lo comprende. Claro que puede ser una percepción mía por los vidrios rotos del osito Prior o de los egipcios Prior con un bastón y jeroglíficos.

   De fumar, los niñitos Prior no han fumado, pero sí sus padres. Están medio enfermos y con aires genéticos similares a sus hijitos Prior: cabezas redondas, orejas redondas, ojos redondos…

   Y así es con Prior. Pétalo, un poco crin con orejas puntiagudas, un poco locura verdosa. El Sr. Prior asusta, menos cuando pinta el agua que embarra los pies de los niñitos Prior, haciendo cartón corrugado con acrílico y madera echando humo de color blanco brillante.

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