Niñitos
Prior
Por Alma Concepción
Los niñitos
Prior, con sus caras pintadas con témpera, espían desde afuera quién mira
adentro el cuarto vacío y limpio color turquesa. Antes de eso, la madre les
lavó las remeras con sus héroes infantiles en contraposición a su gusto romántico,
de cartas antiguas redactadas a mano en una bañera vieja.
“El paso
del arte en las cabezas de los muertos”, eso espían los niñitos Prior mientras
Prior pinta en el espacio de luz. Sin embargo, cuando los niñitos se lastiman
siguen sangrando, y con los cubre lastimaduras construyen macetas para flores
de papel en un mundo oscuro. A partir de un bebé que rescata a un osito Prior
en un barquito Prior también de papel sobre fantasía cromada.
Pero bueno,
era de esperarse que la abuela de los niñitos Prior les bordara en un tapiz un
gusano o un caracol con colores Prior.
Se trata de
eso, de dos cosas que no se abren y de un poco de miedo de los niñitos Prior
porque el lugar estaba muy destruido. La compresión de una antigua Sra. Picasso
giratoria medianamente lo comprende. Claro que puede ser una percepción mía por
los vidrios rotos del osito Prior o de los egipcios Prior con un bastón y jeroglíficos.
De fumar,
los niñitos Prior no han fumado, pero sí sus padres. Están medio enfermos y con
aires genéticos similares a sus hijitos Prior: cabezas redondas, orejas
redondas, ojos redondos…
Y así es con Prior. Pétalo, un poco crin con
orejas puntiagudas, un poco locura verdosa. El Sr. Prior asusta, menos cuando
pinta el agua que embarra los pies de los niñitos Prior, haciendo cartón
corrugado con acrílico y madera echando humo de color blanco brillante.
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